Como se aproxima el fin del mundo, y bueno si no es así ya casi se acaba el año quería aprovechar y
hacer un balance :
Primero que todo quiero empezar diciendo que hace unas
semanas veía un partido Pasto- Millonarios por la Futbolmanía de RCN y miraba como en la hinchada de
Millonarios se ondeaba un trapo que
decía simplemente (pero lleno de muchas cosas) “Tatu”. Ese simple hecho me
infló el corazón por tener la alegría de
saber que aún está vivo, que cuando vuelva a Pasto pueda sentir como lo escribí en la primera versión (nunca
dada a ser cuento) de Quizás Porque en la que decía más o menos “[…]
caminábamos por esos lugares que ya sólo
existen en nuestras cabezas pero que
siempre vemos, y escuchábamos las risas de esas personas que ya se fueron, pero
que
nunca serán bóvedas de olvido con
crucifijo […]”
Éste año empezó con la partida de Edison y Tatu. Infortunadamente la distancia no dio oportunidad para un último adiós, pero quizá no hubo necesidad porque ellos han seguido vivos, vigentes y en cada calle siempre habrá un recuerdo para ellos.
Hace ya algunos meses fue el primer viaje por fuera de Medellín y fue hacia Sevilla, Valle del Cauca, donde pude llevar un poco del frío de Pasto en forma de palabras a los que asistieron ese jueves a la Casa de Cultura en donde también pude compartir escenario y aplaudir de pie a Jaime Escobar Vásquez “Púrpura” todo gracias a mi amigo Andrés González, hermano en la palabra con el que he compartido escena en Pasto, Sevilla y Medellín… el que un día me dijo “cuenteros somos y en festivales nos encontramos” y mira que sí.
Luego de ese viaje vino la Inolvidable Bogotá, esa que me sacó el aliento desde el primer día cuando la vi desde la terraza del C.C Centro Mayor y me daban muchas ganas de gritar que aquí estaba, que estaba vivo y que era eso lo que importaba, la de Park Way y el Barrio “la soledad” (muy propicio para esos momentos) en donde decía “A mí derecha laten muchos corazones, mientras no siento el mío”, esa Bogotá de caminar y caminar, la de estar sentado en la Nacho (cada vez que escucho música de Roberto Camargo me acuerdo de la Universidad Nacional y de Paola Coral quien me acompañó todo ese tiempo), la de la Séptima con 56, la de Treffen, la de los buses llenos, la de la habitación grande de madera que me hacía ver muy pequeño y al final la Bogotá que me hizo fuerte.
Después de 8 meses pude volver a Pasto y ver a mi familia, a mis amigos, y a Santa Fe… y como si fuera poco: Verlo Campeón.
Caminar por todas esas calles que traen tantos recuerdos
buenos y malos, esas personas y
situaciones del pasado que ahora sólo
saca leves suspiros y sonrisas disimuladas
Otras caminadas con personas que han estado desde hace mucho y siguen ahí y otras caminadas con nuevos amigos que seguramente ya tienen recuerdos con
ellos.
Esta vez pude decir que fue mi casa y como sé que lees este
blog tendré que decirte Amparito que sos la mejor mamá del mundo y que gracias
por ser vos mi casa por luchar como
luchas junto a Julito y perdón si dije
anteriormente en algún escrito que ya no sentía que fuese mí casa cuando
haces todo lo posible para que me sienta otra vez pequeño en tus cuidados, en los que me haces
recordarte muchos años más joven mientras me tomabas las lecturas de
kínder o me cuidabas cuando me
enfermaba incluso la vez que me
emborraché teniendo 7 años. Incluso
cuando volví a los dos meses aunque sólo
fueron 4 días fueron muy reconfortantes al pasar todo ese tiempo
con vos.
El Magdalena Medio me hizo muy feliz al ratificar que es la cuentería una de las cosas que más disfruto hacer al igual que conocer nuevos lugares, nuevos amigos, poder viajar y sentir un poco de todo y como si fuera un niño estar lleno de emoción al tener una fotografía con el Río Magdalena.
Mientras pienso como sigo este collage mal redactado me tomo una taza de café de Quindío que me
regaló un nuevo amigo de esos de la facultad, quizás la nueva carrera es de las
cosas más trascendentales de éste año pues es un cambio proyectado a toda la vida y
que ha sido una excelente
decisión. Le estoy dedicando como es debido todo el tiempo y eso me hace feliz
y tal vez es el único legado que me dejó
ella.
Hoy veo fotos de “El Cuentacho” de la universidad Nacional y las veo con un poco de nostalgia al saber que ahí me formé como cuentero, pero hoy por hoy agradezco la casualidad de un jueves por la mañana de esos de agosto haberme encontrado a Jharry Martínez quien fue el que me invitó a hacer parte de la Familia de “En la Sombra Cuenteros” en donde me sigo proyectando en el arte y la revolución que es la palabra. Es bonito ver las escalinatas del Teatro Al aire Libre totalmente llenas los jueves cada 15 días.
En el desorden que estoy generando al ir anti cronológicamente tengo que decir que eh conocido muchísimas personas: En la facultad, en La Sombra, Viajando, Contando, Caminando, etc. Pero me ha hecho muy feliz conocer a Carlos Vega, gran actor de la televisión y cine colombiano y poder decir que somos amigos y que me gusta sentarme a tomar café con él y saber que cada charla es una lección, a Alina; La comunicadora de la universidad de Antioquia de Puerto Berrío que es un amor de persona, con la que pasamos el Magdalena medio en motocicleta, a Lina Castillo gran amiga de la facultad y a esa persona que está en Panamá que espero que llegue pronto, con la que cada charla es una sonrisa.
Por último tengo que decir que eh visto mucho cine y leído muchos libros, que ahora marcho a 50CentimetrosSobreElSuelo.
Creo que es de las mejores épocas, todo marcha sobre ruedas, todo va bien. Tomaré un café, esperaré para hablar un poco con Ella y volveré a ensayar… En unos días cuento para el público de Pasto y eso me emociona.
Simplemente me gusta estar al lado del camino, me gusta regresarme del olvido para acordarme en sueños de mi casa.


