lunes, 17 de diciembre de 2012

dos mil doce


Como se aproxima el fin del mundo, y bueno si no es así  ya casi se acaba el año quería aprovechar y hacer un balance :

Primero que todo quiero empezar diciendo que hace unas semanas veía un partido Pasto- Millonarios por la Futbolmanía  de RCN y miraba como en la hinchada de Millonarios se ondeaba un trapo  que decía simplemente (pero lleno de muchas cosas) “Tatu”. Ese simple hecho me infló el corazón por  tener la alegría de saber que aún está vivo, que cuando vuelva a Pasto pueda sentir  como lo escribí en la primera versión (nunca dada a ser cuento) de Quizás Porque en la que decía más o menos “[…] caminábamos por  esos lugares que ya sólo existen en nuestras cabezas  pero que siempre vemos, y escuchábamos las risas de esas personas que ya se fueron, pero  que  nunca serán  bóvedas de olvido con crucifijo […]”

Éste año empezó  con la partida de Edison y Tatu. Infortunadamente  la distancia no  dio oportunidad para un último adiós, pero quizá no hubo necesidad porque ellos han seguido vivos,  vigentes  y en cada calle siempre habrá un recuerdo para ellos.

Hace ya algunos meses fue el primer viaje por fuera de Medellín y fue hacia Sevilla, Valle del Cauca,  donde pude llevar un poco del frío de Pasto en forma de palabras a los que asistieron ese jueves a la Casa de Cultura en donde también pude compartir escenario y aplaudir de pie a Jaime Escobar Vásquez “Púrpura” todo gracias a mi amigo Andrés González, hermano en la palabra con el que he compartido escena en Pasto, Sevilla y Medellín… el que un día me dijo “cuenteros somos y en festivales nos encontramos” y mira que sí.

Luego de ese viaje vino la Inolvidable Bogotá, esa que me sacó el aliento desde el primer día cuando la vi desde la  terraza del C.C Centro Mayor y me daban muchas ganas de gritar que aquí estaba, que estaba vivo y que era eso lo que importaba, la de Park Way y el Barrio “la soledad” (muy propicio para esos momentos) en donde decía  “A mí derecha laten muchos corazones, mientras no siento  el mío”, esa Bogotá de caminar y caminar, la de estar sentado en la Nacho         (cada vez que escucho música de Roberto Camargo me acuerdo de la Universidad Nacional y de Paola Coral quien me acompañó todo ese tiempo), la de la Séptima con  56, la de Treffen, la de los buses llenos, la de la habitación grande de madera que me hacía ver muy pequeño y al final la Bogotá que me hizo fuerte.


Después de 8 meses pude volver a Pasto y ver  a mi familia, a mis amigos, y a Santa Fe… y como si fuera poco: Verlo Campeón.
Caminar por todas esas calles que traen tantos recuerdos buenos y malos, esas personas  y situaciones del pasado que ahora sólo  saca leves suspiros y sonrisas disimuladas
Otras caminadas con personas que  han estado desde hace mucho y siguen ahí  y otras caminadas con nuevos amigos  que seguramente ya tienen recuerdos con ellos.
Esta vez pude decir que fue mi casa y como sé que lees este blog tendré que decirte Amparito que sos la mejor mamá del mundo y que gracias por ser vos mi casa  por luchar como luchas junto a Julito  y perdón si dije anteriormente en algún escrito que ya no sentía  que fuese mí casa  cuando  haces todo lo posible para que me sienta otra vez pequeño  en tus cuidados, en los que me haces recordarte muchos años más joven  mientras me tomabas las lecturas de kínder  o me cuidabas cuando me enfermaba  incluso la vez que me emborraché  teniendo 7 años. Incluso cuando volví a los dos meses  aunque sólo fueron  4 días fueron  muy reconfortantes al pasar todo ese tiempo con vos.

El Magdalena Medio me hizo muy feliz al ratificar que es la cuentería  una de las cosas que más disfruto hacer al igual que conocer nuevos lugares, nuevos amigos, poder  viajar y sentir un poco de todo y como si fuera un niño estar lleno de emoción al tener una fotografía con el Río Magdalena.

Mientras pienso como sigo este collage mal redactado  me tomo una taza de café de Quindío que me regaló un nuevo amigo de esos de la facultad, quizás la nueva carrera es de las cosas más trascendentales de éste año pues es un cambio  proyectado a toda la vida  y  que  ha sido una excelente decisión. Le estoy dedicando como es debido todo el tiempo y eso me hace feliz y tal vez es el único legado  que me dejó ella.

Hoy  veo fotos de “El Cuentacho” de la universidad Nacional  y las veo con un poco de nostalgia al saber que ahí me formé como cuentero, pero  hoy por hoy agradezco la casualidad de un jueves por la mañana de esos de agosto haberme encontrado a Jharry Martínez quien fue el que me invitó a hacer parte de la Familia de “En la Sombra Cuenteros” en donde me sigo proyectando en el arte y la revolución que es la palabra. Es bonito ver las escalinatas del Teatro Al aire Libre totalmente llenas los jueves cada 15 días.

En el desorden que  estoy generando al ir anti cronológicamente tengo que decir que  eh conocido muchísimas personas: En la facultad, en La Sombra, Viajando, Contando, Caminando, etc. Pero me ha hecho muy feliz conocer a Carlos Vega, gran actor de la televisión y cine colombiano y poder decir que somos amigos y que me gusta sentarme a tomar café con él y  saber que cada charla es una lección, a Alina; La comunicadora de la universidad de Antioquia de Puerto Berrío que es un amor de persona, con la que pasamos el Magdalena medio en motocicleta,  a Lina Castillo gran amiga de la facultad y  a esa persona que está en Panamá que espero que llegue pronto, con la que cada charla es una sonrisa.

Por último tengo que decir que eh visto mucho cine y leído muchos libros, que ahora marcho a 50CentimetrosSobreElSuelo.

Creo que es de las mejores épocas, todo marcha sobre ruedas, todo va bien. Tomaré un café, esperaré para  hablar un poco con Ella y volveré a ensayar… En unos días cuento para el público de Pasto y eso me emociona. 

Simplemente me gusta estar al lado del camino, me gusta regresarme del olvido para acordarme en sueños de mi casa.


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