domingo, 22 de noviembre de 2015

Semana


Jueves 10:00 pm

Tener a alguien a quien querer o recordar debería ser considerado un ejercicio de creatividad.

Tengo tinta en los lapiceros y hojas en las agendas, tengo un cronograma y un viaje cancelado.
Tengo una cerveza que se conjuga con mi boca que hoy prefirió callar, tengo una ausencia de algo que siempre fue una ausencia. Tengo tantas carencias, pero al fin tengo algo.


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Hay momentos en los que no sabes en qué día estás parado, este es uno de ellos.


Saber el tiempo exacto en el que te vas de la vida de alguien o de algo hace por una extraña razón que quieras amar hasta el rincón que más odiaste. No importa si hay un regreso. Somos amantes bajo presión, amamos ante lo inminente, callamos en stand by. Odiamos los días largos.

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Domingo

Quizá tengo fecha de regreso, eso hace que  haga valer cada segundo que tengo en esta casa que no veré los próximos 60 días.

Este capítulo se llama "la nueva casa"  y esta confesión se llama soy amante de los lugares que pueda llamar "mí casa" hace 3 años escribía que mi casa puede durar  siendo eso una noche, 3 horas o está en continuo cambio, como lo son las carreteras.

Pero como suele suceder en mí las cosas suelen ir cambiando, mis ladrillos y mis paredes pueden estar en unos ojos y las ventanas las puedo ver construidas en un abrazo.

Hay veces que me mudo a algún mueble que no para de latir. Puedo ser un caracol, llevando mi casa a cuestas, porque hay cosas que hago mi casa y como los tatuajes los llevo siempre conmigo.

Pero esta es una casa de verdad, de paredes, techos y baños. Una casa en el campo  que me ha hecho tomar la decisión de cancelar todos mis compromisos, de quemar la rutina del último mes.

Por eso hoy lo digo: me retiro a mí nueva casa, quiero cumplir con la única responsabilidad de mirar por la ventana los árboles.

El  único medio de comunicación  que quiero tener se llaman  libros, porque hay veces que olvidamos comunicarnos con nuestro Yo.  Llevo lápices y hojas porque quiero seguir haciendo listas y esta es mi  segunda confesión: amo hacer listas, listas de los sueños, listas de amores, odios, imposibles, listas para quemar y otras para pegar al lado de mi cama para no dejarme alcanzar del tedio.

Llevo también un block que tiene por título "Otro día será"  porque esos días serán los precisos para escribir ese show de Stand-Up Comedy, al calor de un chocolate de mamá.

Quiero cumplir con el sagrado compromiso de caminar descalzo por la huerta y sentir la tierra, tener en mi boca ese sabor del café recién preparado y madrugado, mirar como si fuera un nacimiento, la salida de los días y saberlo como un milagro diario.

Siempre lo digo "Lo bonito de irse es regresar y lo bonito de extrañar es abrazar" lo dije siempre que partía de Pasto hacia acá, pero mira como es la vida y ahora  este también es punto de partida, acá ya dejo deudas de abrazos y también a quiénes extrañar hasta la vuelta.


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Viernes

El pánico ya se me hace habitual antes de salir a escena, la misma mierda, mi cabeza maquina la excusa para no salir al ruedo,  mis ojos parecen que quieren soltar chorritos de lágrimas, respiro fuerte y miro al público, escucho una canción que quiero que suene cuando haga mi espectáculo y salga de traje, me calmo, miento no me calmo, me cago, esa es la palabra, me cago del susto y tengo mis testículos en la garganta. El presentador  cumple su labor: me presenta, por mí cabeza pasa una frase "Al miedo me lo como yo" (Reciban con un fuerte aplauso a Felipe Chaves) oigo  a la distancia, como si estuviera a un kilómetro de esa voz que emitió ese sonido, pero estoy a tres pasos, me paro y me pongo en modo perro hambriento, al miedo me lo como yo, me repito por última vez y como dice esa canción que quiero que suene  cuando haga mi  espectáculo  y salga de traje, estoy seguro de llegar "hasta el final" Por hoy termino,  con tres ovaciones de aplausos durante la función y un granizo de aplausos al final. Al miedo me lo como yo.

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Sábado  8:00 am


Las cervezas cumplen con su cometido en mí cabeza. Estoy en una casa que no es la mía  mirando al techo con unas cobijas que no son las mías, hago un recorderis de la noche anterior y las imágenes aparecen poco a poco, pero no las plasmo ( si las plasmara  este texto se tendría que llamar "Viernes después de las 10:00 pm) Sólo me sonrío, esas calles, esa ciudad, hace 10 horas  fueron mías.


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Lunes a cualquier hora


Por hoy quiero hacer de mi lunes una canción de salsa, una canción que si este día fuera un letrero, cada estrofa sea un borrador  que borre letra por letra así:


L U N E S


L U N E


L U N


L U

L

.


Creo que este día es sinónimo de cordura, y por hoy no quiero tener miedo de ir en  contra vía, total: lo bueno lo escribo, y de lo malo me río.


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Martes y Miércoles


Diré que se llama Martina, diré que le dije que la amo a las 5:30 am, a las 10:00 am , a las 11:00 pm.
y mientras dormía, no voy a decir que la soñé para decirle que la amo, porque no es verdad, pero quién  dice que soñar para  besar, morder labios, arañar espaldas no pueden significar lo mismo, o al menos se le asemeja.


Diré que se llama Martina, y que ella no está más. Total no estuvo jamás.


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S E M A N A

Días largos y días  para pensar en minúscula o  para escribir a doble renglón, creo que las semanas deben de manejarse como cuaderno de niño de primero de primaria: no tener miedo de escribir  mal, de tener tachones,  salirse de la margen, al final lo que importa es lo que aprendes.









jueves, 19 de noviembre de 2015

Semáforo en Rojo

"Al Jesús que llego hace unos años se le  hubiese partido el corazón;  abandonándolo  a su suerte en una jungla atravesada por carreteras. Hoy late al mismo compás que últimamente: lento, al ritmo de estas calles, donde todo seguirá igual. De todas formas si algo pasase  nadie se enteraría" Malviviendo

El semáforo  de verde pasa a rojo, y los carros se afilan al borde de una cebra descolorida, el tic tac  empieza a correr, 60 segundos de stop en la vida  de los que tienen que llegar a algún lado.
Ellas salen de algún otro lado y  se paran al otro extremo de la cebra, sacan las clavas  y las pelotitas  con asombro, como si fuera el primer semáforo del día, pero no lo es: son las 6 pm, la oscuridad que se empieza a avecinar hace que su acto se dificulte, restándole precisión, el tic tac sigue y ellas  lo conocen bien: 40 segundos de acto y 20 de recorrido por las ventanas de los autos.

Las pelotitas pasan de mano en mano y se lanzan  girando sobre su propio eje  y parabólicamente a las manos de la otra chica, el reloj biológico, o la exactitud que tienen les dice que es la última vuelta en la serie de malabares. Es hora de dividirse los autos. Corriendo a prisa, haciendo una seña de "todo bien" en las ventanas, ir hasta el fondo, donde nadie las vio.

El semáforo está en verde, joder, hacerse a un lado, regresar a la raíz del semáforo. Dos minutos en ese tic tac.

La luz roja vuelve  y con ella, las 2 chicas vuelven a salir de la nada, como si se fueran a otro lugar  en la transición de amarillo a rojo. Pero ahí están en un cara a cara con los parabrisas, y todo vuelve a empezar. Y ellas como si nada,  Ponen la misma cara de asombro, como si fuera su primer semáforo de la vida, como si hace dos minutos desde las ventanas nadie les hubiera escupido indiferencia. Firmes, radiantes y vivas.


jueves, 5 de noviembre de 2015

Noviembre

I

¿Sabes? Creo que corrí por tu vida, dejando a la deriva la mía.
Te asfixié, mientras me faltaba aire para gritar mis historias.

Estamos a 12 horas, pero esa distancia se mantendrá.
No sabré a qué saben tus atardeceres, ni tus besos al medio día.

Tus abrazos, esos que soñé anudados a mi espalda, no serán.
Por hoy preferiré abrazar  mi guitarra y cantarte una canción más.
Porque a veces eras una noche estrellada, y otras un domingo en la tarde.

Si te preguntaras, ¿Qué tan ciertas eran mis palabras? Diré que fuiste mí verdad.
Esa verdad que me obliga a escribir, a hacerte eterna. Diré que fuiste combustible para este motor.
Latido a latido, paso a paso, calma a calma. Estabas ahí, y hoy por vos vuelvo al juego, a la feria de los recuerdos a vender historias, ¿y vos? Claro, la respuesta es clara, haces parte de la sección de cuentos cortos que al final se recuerdan más que los largos.

II

Hoy pasé por la tienda de sombreros, imaginé que podía dejar un pensamiento en cada sombrero que me probaba. Así, lo que pienso de vos, se iría en cada persona que se lleve un sombrero. Me probé tantos sombreros que va a llegar un día en que a todo Medellín nos dé por pensar en vos... o al menos a los jubilados.

III


La voz que no escuché, la tierra que no pisé, tu risa que imaginé. Hoy es mejor.

La Ciudad pasa mientas miro por la ventana, el café no se enfría. Hoy es mejor.