Admito en primera instancia que puedo llegar a ser explosivo y hasta arrogante, pero lo hago como medio de defensa: por defender mis intereses y a la vez de los que trabajan haciendo arte.
En los últimos meses me he dado cuenta que se considera por algún grupo de personas al arte, como la cenicienta del paseo, la que barre y trapea y no se la tiene en cuenta para el parche de las profesiones, la que se tiene que devolver a la media noche para que le rinda el trasnocho haciendo otras labores, porque como "sólo del arte no se vive..."
A los dos historias que mencioné en la entrada anterior, quiero sumar una tercera:
Hace un par de meses un personaje de mi ciudad el cual no vale la pena mencionar con infulas de mamerto anti capitalista me "contrató" para coordinar un evento de cuentería en San Juan de Pasto. Yo he participado en dos versiones en el grupo de organizadores del festival nacional de Cuentería Tales y Contales que organiza un excelente colectivo de cuentería de la ciudad de Medellín y he participado en varios festivales nacionales y dos internacionales y sé cómo se lleva a cabo estos eventos. Por ende le dije que sí, que asumía la dirección de dicho evento.
Desde ese momento inicié mi búsqueda de los lugares para las funciones, cuenteros y otras cosas, pero al sentir que no tenía un norte completo el evento le pregunté a mi jefe que cuáles eran todas mis responsabilidades. Él amablemente me respondió como primer punto en mi agenda de responsabilidades "Convocar cuenteros nacionales e internacionales" yo me sorprendí un poco y me alegré porque sería muy grato que cuenteros amigos de otros países con los que he compartido escenario o admiro puedan venir a la ciudad, entonces hice la pregunta correspondiente -¿ Jefe, y de cuánto presupuesto hablamos para traerlos? Pasajes, viáticos y pagos por su trabajo. A lo que el me respondió: plata no hay si ellos quieren venir a gozar el carnaval son bienvenidos. Aquí cabe anotar que la versión de este año del festival internacional de Cuentería "Entre Cuentos y flores" vale más de 70 millones de pesos y él tan deportivamente me dice eso.
Me coarté mucho pero seguí trabajando en el evento, ya pensando en cuenteros amigos de Pasto que con mucha vergüenza les dije que si querían regalarle una función al carnaval y a la ciudad, lo cual es comprensible, muchos me dijeron que no y otros que lo pensarían. Y luego de negociar algunos favores personales conseguí un grupo de cuenteros de buen nivel en el que estaba Christian Portilla, ganador del segundo puesto del festival Medellín sí cuenta y participante de varias versiones del Festival Internacional "Entre Cuentos y Flores" organizado por la corporación cultural VIVAPALABRA, que es una organización sería que ha sacado 14 versiones del mismo dignificando la labor de los artistas.
Un problema resuelto y a seguir buscando los lugares de las funciones, en esos instantes mi jefe me dijo que me tenía un "compañero de trabajo" nada más y nada menos un personaje que en el 2012 me hizo viajar de Medellín a Pasto para cumplir con unas funciones, en las cuáles el era el organizador y por lo cual se hacía responsable de los pasajes, viáticos y respectivo sueldo, de lo cual me dijo que pagara yo el viaje hasta Pasto y que el me reponía eso y me daba el resto de dinero para cumplir con sus obligaciones y luego de que el hizo esas promesas cuando acabé las funciones, él se perdió y no supe nada de su paradero y yo, muy bien gracias tirado en Pasto sin cómo regresar. El mismo personaje que dice ser cuentero profesional cuando en realidad ha sido un charlatán que ha quedado mal con mucha gente.
Cuando él me dijo eso. De una le dije que renunciaba, pues era obvio que no quería que me metieran en posibles líos por alguna triquiñuela que él hiciera y como yo era la cabeza del evento y mi misión es dejar puestar abiertas era obvio que era la decisión mas sensata. A lo cuál mi jefe me dijo que no había ningún problema, que siga trabajando y que él lo empleaba en otra agencia del evento, cosa que no fue así independientemente de mi disgusto, no le dijo nada, Yo no quería entrar en líos y pensé que sólo fue arrogancia de mi parte , por eso decidí tenerlo en mi grupo de trabajo, pero me quedé con la espinita de deshonestidad de mi jefe.
Luego de eso, en lo que he venido trabajando y haciendo un paralelo con anteriores eventos en los que yo he sido el del disgusto por ser invitado en lugares en los que mi pago es un refrigerio, y al tener proyectos que sí requieren todo mi tiempo, decidí renunciar, yo no quiero ser un verdugo del arte, no quiero ser de los que pagan con empanada y con el "muchas gracias".
Las críticas por redes sociales no se hicieron esperar, ni siquiera tienen los pantalones de decir las cosas en la cara. Y con tristeza y decepción tuve que encarar a mi jefe y ex compañero de trabajo, porque para pedir las cosas gratis sí tiene los pantalones pero para encarar, se esconden. Además que ya están viejos y supuesta mente son profesionales en lo que hacen. Sólo me queda la gran duda de ¿qué piensan que es hacer arte?
Finalizo diciendo que pude conseguir un patrocinador (padrino rico) para el evento lo que aseguraba la viabilidad del mismo y un excelente pago a los narradores , pero luego de pensarlo y de suponer sería alcahuetear a los organizadores, que mientras ellos reciben dineros de los muchos patrocinadores, mandan a otros a que pidan el favor de la gratuidad decidí decirle que no. Y con un halo de dignidad puedo decir excusando la grosería: ahí les dejo ese mierdero, yo no quiero empaparme de su lodo. Me llevo lo que he venido trabajando que por otro lado, nunca recibí sueldo y me voy con la cara en alto. Siendo fiel a mi percepción del arte.
Esta entrada puede ser la continuación a la anterior, o no, simplemente un desahogo a mi cruz de los últimos meses. Pero es necesario decirlo. Las personas que trabajan con el arte, trabajan al igual que usted, y eso vale, porque por el momento yo cobro por lo que hago, y no tengo la simetría suficiente para partir una empanada en 30 pedazos para que me dure el mes.