sábado, 23 de noviembre de 2013

Lluvia de Autobuses (En respuesta a tus lluvias)



Me coloco la camisa roja, esa, la de cuadros y salgo rápido al paradero

Subo al autobús, me siento en la última banca, miro por la ventana y sólo miro mi reflejo. Dos minutos más y desesperaré ¿Qué  aquí no venden café? Reacciono, me doy cuenta que estoy en un Autobús y no en una cafetería.

Respiro, me cambio de puesto, suena una canción que me sé y empiezo a cantar “Muchacha ojos de papel a dónde vas” La gente me mira mal, entonces me callo y vuelvo a mirar por la ventana. Sonrío porque estamos pasando por tus ojos, diría que  tienes  la mirada más linda que tus ojos, pero  no me creerías  y mucho menos  a mí lengua.

Te dedico la canción con mi mirada, el autobús pasa rápido  y yo empaño la ventana con mi aliento, escribo con  pésima ortografía táctica y estrategia de Benedetti  da igual pedir que me nececites o me necesites  yo sólo quiero ser algo de tu necesidad.

De repente el autobús empieza a tambalear, la canción es interrumpida por un informe meteorológico  del que hacemos parte “Lluvia de autobuses, saque su sombrilla” Ahora sí que necesito un café sin azúcar y con mariposas. Todos los pasajeros no saben lo que está pasando, yo tengo una sonrisa cómplice.

Espero  no lleves sombrilla, que la lluvia de autobuses te tome por sorpresa. Necesito llegar hasta tus oídos, necesito terminar la canción que te dediqué, necesito terminar lo que empecé. Has de pensar cada mañana que un tipo de camisa roja, de cuadros piensa en ti y sonríe así no sean sus días más felices.