¿Alguna vez has llorado de felicidad?
Sí, dos veces, la primera cuando me iba de casa, pero no sé si era de felicidad de crecer, o de tristeza de dejar las raíces, de despegarse. La otra fue un 2 de septiembre, ella estaba en mi habitación, estaba a mí lado. Ella no lo sabía, pero ya había dejado raíces en mí. Ella desde ese momento fue mi casa.
¿Has sentido que las 11 am ha sido la mejor hora del día? Yo sí, porque fue la hora en la que apareció entre la gente y llegó a mis brazos en el aeropuerto.
¿Has sentido que tocas fondo? Yo sí, cuando lo único que sé es que ella llueve.
¿Has podido conjugar en futuro? Yo sí, mi vejez y sus arrugas, en una misma casa.
¿Has sentido que el puente se desmorona? Yo sí, y la veo del otro lado, ninguno sin poder cruzar, entonces decidimos saltar los dos.
¿Has querido ser nada? Yo sí, y empezar de cero, ella es mi génesis. Mordamos la manzana.
¿Has querido ser canción? Yo sí, como dijo Sabina, poder escribir la canción mas hermosa del mundo.
¿Has querido aprender a cocinar? Yo sí, para una tarde cualquiera sorprenderla, con velas y sueños.
¿Has querido renunciar? Yo no.
¿Qué no harías nunca? Caminar por mi vida sin que ella tome mi mano.