A falta de 5 días para que se acabe el año, contra todo pronóstico, los mayas no acabaron nada y aquí seguimos como dice Julito ( mi papá) poniéndole el pecho a la brisa a este año que en un balance ha sido de mucho crecimiento.
Tal vez ha sido un año de mucha quietud con respecto a los demás, debe ser que los años no llegan solos y esa manía de sentirnos maduros empezó a llegar fuerte. Puedo decir que el propósito de seguir firme y dando hasta el último aliento que hice antes de cambiarme de carrera sigue muy fuerte y puedo decir con orgullo que la universidad va bien, siento que encontré al fin mi sitio y me visualizo en un futuro con bata metido en un laboratorio.
Y esto se entreteje con el deseo de ser ese narrador que aspiro a ser. La cuentería este año empezó muy temprano un 1 de enero, con gente con cara de resaca que fue mi primer público, pero el querer hacer las cosas bien sobrepasan cualquier dificultad, y así poco a poco las cosas fueron surgiendo y puedo decir que en lo narrativo fue un año redondo ya que fui uno de los ganadores del festival Medellín sí cuenta y pude representar a Medellín (y Pasto) en mi primer festival internacional que cabe decirlo ha sido de las mejores experiencias el poder compartir escena con narradores de España, Marruecos, Chile, Cuba, Argentina, Armenia, y Medellín.
Este año pude presentar mis historias por primera vez en Teatro Galeón (Bello), Jaidukama Café bar (Copacabana), La Platea (Copacabana), Teatro Ateneo Porfirio Barba Jacob ( Medellín), Teatro principal (La unión, Antioquia), Kirón Café (Aranjuez) Teatro La guagua (Pasto) y nunca está demás agradecer a los espacios de siempre que nos abren sus puertas a nuestras historias: Teatro Lido ( Medellín), Teatro al aire libre (UdeA), Plazoleta del Ajedrez del Cuentacho (Unversidad Nacional-Medellín), La Sala de VIVAPALABRA (Medellín) y las bibliotecas, colegios, parada juvenil de lectura, fiesta del libro, festival de cuentería improvisada "cuenteros en apuros" y por último muchas gracias a En La Sombra Cuenteros por ser mi familia y permitirme crecer, conocer muchos amigos y por poder hacer sentir esas pequeñas cosas que en un momento sentí a cientos de personas.
De las cosas más trascendentales de este año está el cambio de casa, cosa que para mis padres ha sido difícil ya que fueron 27 años de su vida pero siempre sientan bien los cambios. Al final solo queda guardar los recuerdos y seguir la vida, viviendo y sonriendo para poder crear muchos y más bonitos recuerdos.
Mientras tomo una taza de café cargado y sin azúcar no puedo dejar de escuchar a Fito Paéz y sonreír al poder escribir que la niña del cuento que más he contando en mi "carrera" como narrador y que ha sido escuchado en varias ciudades, varios teatros y por (ya creo que unos miles de personas) mucho público ese que termina diciendo " Y a veces cuando vuelvo a mi ciudad y me acuerdo de ella, salgo a caminar por la misma calle, con la única esperanza de encontrarme esos ojos grandes y dulces así nunca más sepa que es ella." Un día de esos de finales de Junio volvió a aparecer luego de 5 años, y hace 24 horas tal como si la historia hubiese sido una plegaria, la pude volver a ver a los ojos y el " así no sepa que es ella" puede que se camufle en que ahora la conozco por su primer nombre. Tal vez ahora comience o no una segunda parte de esta historia, la cuál empezó sin querer queriendo un 6 de enero de 2009 y se fue transformando en palabras y hoy por hoy muchas risas y sonrisas, que al final no sé en qué parará pero con tantos aciertos y desaciertos ya la experiencia sólo me dice que hay que sonreír lo que dure, ya que lo peor que puede pasar es que siga siendo una bonita historia para contar y simplemente podré agradecer eso de la única forma que hasta ahora he podido, que es como dice un amigo dándole un "Ramillete de aplausos que lleguen hasta donde esté y que de una u otra manera lo pueda sentir."
Bueno sólo me queda decir que terminamos este año contando en Pasto junto a dos grandes amigos y eso me hace feliz, para las personas que me leen ( los 13 de siempre) disculpen la escritura plana y monótona, ha sido un año de crecer y fijarse en un lugar. Esperemos que el próximo año pueda seguir creciendo, avanzando en eso de querer ser químico, conquistando nuevos espacios para las historias, conociendo más amigos y lugares y seguir dando sonrisas o ramilletes de aplausos.
Dios los bendiga y feliz 2014.