viernes, 16 de enero de 2015

De Bares-a-Mares


Texto para montaje de narración  oral urbana.
Autor: Felipe Chaves



Hola, soy ese que fumaba dentro del ascensor con un fino disimulo hacia la cámara de seguridad

¿Cómo vas? Soy ese que aprendió el sagrado  compromiso de los domingos y la resaca.

¿Todo va bien? Reconoces que tengo la barbilla más insignificante que has visto entre las barbas más insignificantes.


¡Quiubo! Sabes que el 70% de mi presupuesto se va en comprar café y en esos tontos cigarrillos Lucky Strike.


Buen día, otra vez yo, el que camina las calles del centro, del norte, del sur, buscando consuelo al sur de algunos ojos.

Hola, me presento soy Mario, a las tres de la mañana, hoy tengo el corazón oxidado, mi cronotropismo, inotropismo y dromotropismo están negativos. La cerostomía que tengo hoy no me la quita ninguna cevimelina, quizá una cerveza. Mis ojos están midriáticos, tal vez por ver más de la cuenta.

Hola soy Mario a las  8 de la mañana, todo vuelve a su lugar, ojalá ella, sepa cuál es su lugar. Ojalá sepa  que yo tengo el tamaño, la forma  y la carga, que podemos ser receptor y medicina. Igual ella me cura.

Aquí empieza mi historia, Soy Mario,  esta es mi historia, la historia normal de un Mario, dentro de los millones de Marios, pero soy yo, el estudiante de Arquitectura, de 8 semestre, ese, el de los  23 años y la barbilla insignificante, que leyó todas  las notas de apuntes de ella, la ella que se fue, la ella que vio entrar un día a la facultad de medicina. La que curaba mis resacas.

***

Me gusta estar al lado del camino fumando el humo  mientras todo pasa, eso recuerdo muy bien, eso sonaba el día que la conocí. Puede ser la pendejada más insignificante pero con ella me acordaba de cada detalle.

(...)


miércoles, 7 de enero de 2015

breve descripción

Mi segundo nombre es Alejandro,  no lo uso porque no soy tan play para ser "Alejo" y esas cosas

Tengo 22 años y creen que mi hermano mayor de  29 es mi gemelo o mellizo..¿El se ve joven o yo viejo?

Me gusta el hip hop en la misma proporción que Fito Paéz.

Mi amor musical es Charly García y mi amor futbolero es  Ómar Pérez

Amo el fútbol, jugué fútbol, cuento fútbol, hago comedia de fútbol.

Soy hincha de Santa Fe.

Cuando me dicen ¿Cuál es tu comida favorita? es como si me dijeran ¿Qué selección prefieres: Haití o Puerto Rico?

Preparo Pastas y lentejas porque soy universitario ocupado.

La primera vez que actué lo hice de ladrón y lo hice también que casi me linchan.

A mí primera novia le terminé a la tercera semana porque no sabía como asimilar las cursilerías de cumplir mes y esas cosas.

Digo 4 malas palabras por cada  10 que digo

Soy malgeniado y la gente no me cree

Cuento  cuentos de amor, pero fuera de escena soy  serio y poco cursi

Leo muchos libros pero tengo la apariencia de ser inculto.

No soy interesante, sobretodo si hablan de cine conmigo.

Dicen que tomo mucho, pero la verdad es que sólo tomo cerveza.

Tengo cara de  ser gustoso de la calle y la vida bohemia pero  amo estar en casa  temprano.

No fumo marihuana  así la gente me mire y crea lo contrario.

Amo el  café con leche y muy caliente.

Actué para televisión, mi personaje era Yo, con otro nombre.

Chespirito murió un día después que  coloqué un afiche de él en mi cuarto.

Compro cualquier producto que en su etiqueta  tenga papas fritas.

Fui a una iglesia cristiana porque me gustaba una niña de ahí.

Renuncié a ir a participar al Festival Iberoamericano de Teatro por  hacer cuentería.

El primer contacto que tuve con  las tablas, fue  barriendo y trapeando y vendiendo boletas en el Aleph Teatro.

A Andrés Caicedo lo leí por primera vez a los  8 años.

Mi profesión en mi RUT es actor.

No sé nadar, un día  fui a piscina  con la chica que me gustaba y me quedé en la orillita y casi me  caigo entonces empecé a nadar como perrito.

Escribo este blog,  sabiendo que sólo me leen 14 personas y eso si es que  ya desistieron.

Fui punkero y tuve cresta, (pasado marica el que uno tiene)

Soy de difícil interacción, no me interesa hacer nuevos amigos, sólo conservar los que ya tengo.

La primera vez que conté enserio estaba tan emocionado que se me  olvidó reclamar el heladito de refrigerio.

Dicen que soy mala clase, arrogante  y orgulloso y la verdad es que sólo  soy tímido.

Soy estricto con la buena ortografía.

Me gusta leer crónicas.

Odio la poesía.

Todo mi pasado amoroso ha estado en Bogotá

Soy descomplicado al nivel que puedo estar  bien en un andén, con un vino  y una buena conversa.

Mis maestros decían que yo no tenía futuro contando cuentos, y ya van  5 años de  contar.

Estudié en colegio de monjas.

Tengo un tatuaje en el tobillo que dice Dreams

Gané  dos festivales de cuentería

Cuando tenía  4 años jugaba a ser actor.

A los tres años mi hermana  me vistió con la ropa de las muñecas de ella y me sacó a la tienda.

He participado en 5 Festivales Internacionales de Cuentería y Teatro.

Tengo algunos festivales Nacionales de Cuentería y me emociona saber que alguien me espera para escuchar mis historias y que yo viajo con el único fin de contar una historia.

Mi  primer sueldo  lo ocupé en comprarle cositas a mis papás.

Cuando jugué fútbol, le tapé pénales a jugadores que hoy  se pasean las canchas del fútbol profesional Colombiano.

Fui vegetariano y ahora no concibo mi  vida sin  la carne.

Me gusta las empanadas y la comida de carrito de esquina.

He tenido funciones para  1800 personas y otras para  5 personas.

Tuve una ex que me dejó porque era lesbiana  y volvía con su novia. (yo también me hubiera dejado)

Tuve una época en que sólo hablaba con gente de colegio.

Soy un fracaso hablando en Chat... y en persona también.

Me gustaría tener una columna de opinión en algún periódico.

Odio peinarme, por eso siempre ando con gorra.

Regalo los libros que acabo de leer.

Le dije malparido al profesor de matemáticas luego que le pasé la materia.

Soy exageradamente crítico con las cosas que pago por ver.

Desde que tuve 6 años hasta los  16 quería ser futbolista

Iba a ser futbolista.

Y así, hoy sólo tenía ganas de escribir.









jueves, 1 de enero de 2015

Por los buenos nuevos tiempos

Para que los nuevos tiempos vengan hay que perdonar el pasado, ayer volví a la casa de mi abuela cosa que no hacía hace poco más de  7 años. Tiempos en los que me despedía de ella con un abrazo y una promesa de volver a los  8 días y así fue como el tiempo fue pasando y fue hasta ayer el día de volver a esa casa, a la cual nunca creí volver. Lástima que sea en otras condiciones, recuerdo los 31 de diciembre en esa casa, cuando era más pequeño y ver a toda la gente reunida, ayer así lo fue, estaba en la casa de la abuela, toda la familia estaba ahí, ella estaba ahí, reuniendo a todos, lástima que  el motivo fuera su deceso.

Ayer aprendí que  hay lugares a los que hay que volver, para seguir nuestro camino. Al ir a esa casa pude verme de pequeño, corriendo por sus largos pasillos, mirando por sus grandes ventanas o jugando  en sus habitaciones a ser todas esas cosas que ahora soy y hago. Bueno excepto ser luchador de peleas callejeras. Aprendí que hay que volver para saber de dónde venimos y para donde vamos.

Hoy tengo la certeza que para seguir hay que  revisar lo de atrás, y luego de perdonar nuestro pasado, entenderlo y aceptarlo, se pueden dar los pasos hacia adelante, que es bueno tener las llaves  y el control, para saber que nuestras puertas; la que nos definen  deben siembre estar abriéndose y  que tenemos que tener la potestad sobre ellas.

Sé que  ya se cerró un ciclo y que  los perdones y las gracias siempre hay que darlos, con humildad, aceptando nuestros errores y nuestros aciertos.

Ya sólo queda esperar los nuevos buenos tiempos, sentir que nos quitamos un peso de encima, algo por decir, algo por hacer que nos libere y nos deje livianos para todo aquello que queremos hacer. A la abuela que tuve de pequeño más no de grande, dónde sea que estés ojalá  nos hayamos perdonado y olvidado los malos ratos, ella los de un adolescente que no sabía nada de la vida y yo, la de una vieja, terca y obstinada, que me quería llevar por su camino, sin dejarme aprender de mis tropiezos. Estoy tranquilo porque puedo ver a los ojos y recordar los pasados lindos y aprendidos que tenemos.

Abro las puertas y boto las llaves, para que entren todas esas cosas que me definen, que me hacen ser lo que soy y lo que hago, estos nuevos buenos tiempos  los construyo yo, espero meter las sonrisas, las historias, los amigos, los amores, las noches de vino y las madrugadas de estudio, los días en que sienta que no doy más por estudiar, por actuar, por contar, por hacer comedia, por escribir, por amar, por caminar, por darme un espacio para mí y cocinar, por leer un buen libro, o  ver un partido de Santa Fe. Ahora me queda ver lo que hay adelante, la familia, el amor y lo que  en ellos haya pasado  ayer y hoy, ya están liberados.

Hoy es un buen día para hacer entrar los buenos momentos. que sea primero de enero es casualidad, que haya  aprendido a ver atrás para seguir mi camino no.