domingo, 19 de agosto de 2012

I. El Barrio




El barrio Mijitayo  es dónde nací, o más bien en la avenida Mijitayo. Un barrio  residencial con varias tiendas… bueno ya no quedan muchas, la mayoría ha cerrado o sus dueños se han ido del barrio. Entre las que siguen en píe recuerdo la de Doña Carmen, ésta tienda ha sido  víctima de varios robos y ahora tiene reja debido a que un carro se le metió por  completo a la tienda, muchos dirían  que el conductor estaba borracho o cosas por el estilo pero después que  un tipo en una moto le disparara no creo que un muerto pueda frenar o razonar.
También está la casa de Don Álvaro  donde un tipo se rodó por las escaleras y quedó muerto a la vista de todos, yo tenía  8 años y cuando veo esa puerta  se me viene a la cabeza esa imagen
Sigo caminando por el barrio y también me encuentro  la casa de Doña Gloria (nuestros vecinos más cercanos) Oriundos de Genoy ella su esposo y sus 4 hijos: Giovanni, Wilson, Diego y Sandra.
Sandra sufre de retraso mental tiene 29 años, razona como  niña de 17 pero lo último que la escuché fue cuando  le dijo a una señora “el hecho de que mis papás tomen mucho no es que sean cavernícolas, simplemente razonan distinto” es esa misma niña  a la cuál en una fiesta mientras comía el postre mi primo decía “a esa niña le salió agria la cereza, mira las caras que hace”.
Subo otro poco y llego al monta llantas lo abrieron  hace unos 4 años. El lugar era un cuartucho abandonado donde fue la última parada de un señor que por la tarde nos compartió una copa de su aguardiente y que  a eso de las  12 de la noche  estaba sentado  en una silla  alumbrado por un faro que se hacía arriba de su cabeza. Romántica postal  para la otra vida y un muerto más para el barrio, de él se presume se bronco aspiró.

Al frente en la casa de los “Lalos”  así  la llamaban todos vivían Lalo y su hermana y ahí parchaban los muchachos del barrio que fumaban y tomaban. Ahí en esa casa  fue que se ahorcó la hermanita del viejo Lalo, luego de esto hizo sus maletas y se fue del barrio

    Luego de eso regreso a mi casa y veo el río Mijitayo  desde la ventana  y   recuerdo jugar con el balón que me traía mi papá cada vez    que viajaba el Ecuador  en el pavimento  y ahí empezaba el partido Marcela y yo para Jordi y Sandrita de la dinastía     de Genoy…  y era que estaba bueno el partido que  mi hermana (Marcela) se emocionaba y le daba una patada de mula que el balón se iba al río y hacíamos cadenas de manos  para alcanzarlo pero este  se iba dando tumbos en el agua como diciéndonos adiós… y yo simplemente  quería esos días que lloviera, que lloviera como nunca para que el río se desbordara   y me regresara mi balón.

Nosotros éramos famosos porque nuestras  casas siempre salían en las noticias  cada vez que el río  se desbordaba y más aún   cuando en una de esas inundaciones de esas del 97 (creo) encontraron un muerto entre el barro y las piedras.

Ese es mi barrio, ninguna muerte violenta (o casi ninguna) el de la carrera 26, donde nací, mi más pequeña patria.
Es miércoles y a las 7 juega Santa Fe, basta de recuerdos y a picar papel que el tiempo apremia.