El barrio
Mijitayo es dónde nací, o más bien en la
avenida Mijitayo. Un barrio residencial
con varias tiendas… bueno ya no quedan muchas, la mayoría ha cerrado o sus
dueños se han ido del barrio. Entre las que siguen en píe recuerdo la de Doña
Carmen, ésta tienda ha sido víctima de
varios robos y ahora tiene reja debido a que un carro se le metió por completo a la tienda, muchos dirían que el conductor estaba borracho o cosas por
el estilo pero después que un tipo en
una moto le disparara no creo que un muerto pueda frenar o razonar.
También
está la casa de Don Álvaro donde un tipo
se rodó por las escaleras y quedó muerto a la vista de todos, yo tenía 8 años y cuando veo esa puerta se me viene a la cabeza esa imagen
Sigo
caminando por el barrio y también me encuentro la casa de Doña Gloria (nuestros vecinos más
cercanos) Oriundos de Genoy ella su esposo y sus 4 hijos: Giovanni, Wilson,
Diego y Sandra.
Sandra
sufre de retraso mental tiene 29 años, razona como niña de 17 pero lo último que la escuché fue
cuando le dijo a una señora “el hecho de
que mis papás tomen mucho no es que sean cavernícolas, simplemente razonan
distinto” es esa misma niña a la cuál en
una fiesta mientras comía el postre mi primo decía “a esa niña le salió agria
la cereza, mira las caras que hace”.
Subo otro
poco y llego al monta llantas lo abrieron
hace unos 4 años. El lugar era un cuartucho abandonado donde fue la
última parada de un señor que por la tarde nos compartió una copa de su
aguardiente y que a eso de las 12 de la noche estaba sentado en una silla
alumbrado por un faro que se hacía arriba de su cabeza. Romántica
postal para la otra vida y un muerto más
para el barrio, de él se presume se bronco aspiró.
Al frente
en la casa de los “Lalos” así la llamaban todos vivían Lalo y su hermana y
ahí parchaban los muchachos del barrio que fumaban y tomaban. Ahí en esa
casa fue que se ahorcó la hermanita del
viejo Lalo, luego de esto hizo sus maletas y se fue del barrio
Luego de
eso regreso a mi casa y veo el río Mijitayo
desde la ventana y recuerdo jugar con el balón que me traía mi
papá cada vez que viajaba el
Ecuador en el pavimento y ahí empezaba el partido Marcela y yo para
Jordi y Sandrita de la dinastía de
Genoy… y era que estaba bueno el partido
que mi hermana (Marcela) se emocionaba y
le daba una patada de mula que el balón se iba al río y hacíamos cadenas de
manos para alcanzarlo pero este se iba dando tumbos en el agua como diciéndonos
adiós… y yo simplemente quería esos días
que lloviera, que lloviera como nunca para que el río se desbordara y me regresara mi balón.
Nosotros éramos famosos porque nuestras casas siempre salían en las noticias cada vez que el río se desbordaba y más aún cuando en una de esas inundaciones de esas
del 97 (creo) encontraron un muerto entre el barro y las piedras.
Ese es mi barrio, ninguna muerte violenta (o casi
ninguna) el de la carrera 26, donde nací, mi más pequeña patria.
Es miércoles y a las 7 juega Santa Fe, basta de
recuerdos y a picar papel que el tiempo apremia.