Ayer aprendí que hay lugares a los que hay que volver, para seguir nuestro camino. Al ir a esa casa pude verme de pequeño, corriendo por sus largos pasillos, mirando por sus grandes ventanas o jugando en sus habitaciones a ser todas esas cosas que ahora soy y hago. Bueno excepto ser luchador de peleas callejeras. Aprendí que hay que volver para saber de dónde venimos y para donde vamos.
Hoy tengo la certeza que para seguir hay que revisar lo de atrás, y luego de perdonar nuestro pasado, entenderlo y aceptarlo, se pueden dar los pasos hacia adelante, que es bueno tener las llaves y el control, para saber que nuestras puertas; la que nos definen deben siembre estar abriéndose y que tenemos que tener la potestad sobre ellas.
Sé que ya se cerró un ciclo y que los perdones y las gracias siempre hay que darlos, con humildad, aceptando nuestros errores y nuestros aciertos.
Ya sólo queda esperar los nuevos buenos tiempos, sentir que nos quitamos un peso de encima, algo por decir, algo por hacer que nos libere y nos deje livianos para todo aquello que queremos hacer. A la abuela que tuve de pequeño más no de grande, dónde sea que estés ojalá nos hayamos perdonado y olvidado los malos ratos, ella los de un adolescente que no sabía nada de la vida y yo, la de una vieja, terca y obstinada, que me quería llevar por su camino, sin dejarme aprender de mis tropiezos. Estoy tranquilo porque puedo ver a los ojos y recordar los pasados lindos y aprendidos que tenemos.
Abro las puertas y boto las llaves, para que entren todas esas cosas que me definen, que me hacen ser lo que soy y lo que hago, estos nuevos buenos tiempos los construyo yo, espero meter las sonrisas, las historias, los amigos, los amores, las noches de vino y las madrugadas de estudio, los días en que sienta que no doy más por estudiar, por actuar, por contar, por hacer comedia, por escribir, por amar, por caminar, por darme un espacio para mí y cocinar, por leer un buen libro, o ver un partido de Santa Fe. Ahora me queda ver lo que hay adelante, la familia, el amor y lo que en ellos haya pasado ayer y hoy, ya están liberados.
Hoy es un buen día para hacer entrar los buenos momentos. que sea primero de enero es casualidad, que haya aprendido a ver atrás para seguir mi camino no.
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