domingo, 14 de diciembre de 2014

Dos mil 14

A falta de medio mes para que se acabe  el año,  ya es hora del habitual balance, siendo éste el tercer año consecutivo que lo hago, cada vez, mas enfocado, más serio y créalas  ¡ya con barba!

Hice una lista  de compromisos personales, más que de propósitos pero que rompí a mitad de año sin darme cuenta que hasta el día de hoy la cumplí a cabalidad.

Siéndole ordenado al cronograma del vivir, empezaré escribiendo que éste año lo inicié, con un trasteo, el dejar la casa en la que viví toda mi vida, y empezar a trastear los recuerdos a nuevos ventanales, pasillos,  puertas y sueños.

Los cuentos también llegaron al frío de Pasto, desde el  2 de enero, como siempre: Nefasto, pero son de esas  funciones que como en años anteriores sirven para coger finura, para lo que se vino en todo el año.

Este año volví a Bogotá, luego de dos años volví a  sentir ese frío, esa angustia de las terminales, ese corazón latiendo a mil, esa nostalgia de la música de Roberto Camargo, y vivir por  algún tiempo el amor en forma de mujer. Al final tuve mi revancha con Bogotá, y más lugares con recuerdos para volver..."pero por la séptima que todo bien"

También tendría que hablar en éste sancocho mal redactado que  volví a estar tras la cuarta pared y  no haciendo teatro, si  no delante de las cámaras, volviendo a actuar para medios audiovisuales, el proyecto de la serie de televisión "Mamá soy publicista" me dejó muchas cosas bonitas para aprender y más ganas para seguir trabajando en estas cosas que la verdad no se vuelven ningún trabajo. Que a la postre, potenciaron nuevos proyectos que vienen en camino.

Las Cuevas de Morgan, fue mi salto al profesionalismo en los escenarios,  montaje que en compañía del señor Christian Portilla, nos hizo merecedores  del segundo puesto del "Medellín sí cuenta" y posteriormente la internacionalización ( en casa, pero al fin y al cabo internacionalización), que nos mantiene al menos por éste año en la élite de la narración nacional.

Paralelamente al festival, estuvo la renuncia  a "En La Sombra Cuenteros"  espacio en donde me aplomé como narrador, forjé un estilo (si es que ya lo tengo)  y muchas cosas positivas, pero ya era necesario forjar a parte de un  estilo un camino, y eso es lo que intento ahora, con un difícil empezar, pero con muchas ganas.

La academia va bien,  para los que no me conocen y creen que yo la descuido, cosa que no es así, si  se lleva mi primer puesto, en gusto y prioridad, los amigos que encuentro en ella han sido lo mejor de los últimos años  y  sigo firme, en ser ese salpicón que aspiro ser (Químico/Cuentero/Actor/Comediante/Escritor/Director)

Este año fue de mucho aprendizaje, de entender que las personas no hay que olvidarlas, sino aprender a vivir con los recuerdos,  a saber recibir los triunfos con humildad, saber de dónde se vino, y a recibir de pie las cachetadas que a veces también da la vida para enseñar.

Tal vez siempre que quiero hacer estos balances, siempre me encuentro escueto  a la hora de escribir tantas cosas que han pasado, pero  esta vez no quiero ahorrar palabras para las personas, porque este año han llegado personas que son, palancas, manos y hasta metas.

Gracias, infinitas gracias a Darwin Caballero; cuentero  residente en Buenos Aires, nos topamos casualmente en NA-SA en Bogotá y para el próximo año ya tenemos varios proyectos juntos. Al Flaco Frank Martínez, comediante de la noche ( y del día) que me ha apoyado en esta nueva incursión y que comparte mi misma payasería en la cotidianidad, a Carlitos Vega, primer actor de la televisión Colombiana que no veía hace dos años y que como siempre, tiene sabiduría en sus palabras, desde la primera vez  que  hablé con él hace  4 años me motiva a seguir adelante trabajando más fuerte, a Stan Mc, única persona que respeto en la música en Pasto, porque ha tenido los huevos  suficientes para hacer música solo, posicionarla y seguir adelante con mucha humildad, a Elisa Castrillón por la que muchas veces fui mejor persona y sacó muchos textos, Andrés Kaicedo, que con su malparidez hacia el arte me enseñó a defender  hasta con las uñas lo que amo hacer (los hijueputas también enseñan), Ramón Largo, persona de muchos sacrificios que sabe lo que quiere en esta vida, los chicos del 730 por otro año más juntos, de pataletas, risas, borracheras, despecho, jodas gays y el apoyo en lo que somos y queremos llegar a ser, a Aldo Méndez, cuentero cubano de lo mejor que he visto  hasta ahora en cuanto a narración, con el que compartí escenario este año y que me regañó justamente por cómo llevaba mi cuentería a veces y tenía toda la razón.

Este fue mi equipo de personas al que les doy otra vez gracias, prometo ser más disciplinado,  sacarle el tiempo a los amigos y seguir trabajando, encima de un escenario, con micrófono en mano, de tras de una cámara, en una cuarta pared, o escribiendo  para que este nuevo año poder romper fronteras y llegar a nuevos lugares.


Un año para enmarcar por lo bueno,por lo malo y por las personas  que están ahí.

¡Feliz 2015!




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