Llevaba exactamente 3
días sin probar un baño, tenía la mirada
triste y dos bufandas… y un suéter, y una chaqueta; cuando la vi en las
primeras escaleras, ella que aún conservaba
todos los rasgos que yo había
visto hace algún tiempo: Su sonrisa, el largo de su cabello y hasta el
mechón morado que se hacía por detrás
de su cabello , me dio un abrazo como los de antes y me dijo “ la
primera vez que te vi bajabas un poco
preocupado y afanado las escaleras del metro en Medellín , ahora bajas con la
misma cara, y hasta con el mismo pantalón de las escaleras del Transmilenio acá en
Bogotá” la verdad aunque estaba triste más me podía la preocupación ; no tenía dinero ni techo
, ella me dijo que si tenía hambre, yo le dije que más o
menos ( un sí disimulado y sutil ) ella como me conocía me dijo eso es un
¡sí!, y yo le sonreí … apenas llegamos al restaurante pedí ir al
baño ( a manera de novela me vi al espejo
para ver que tan presentable estaba ( la ultima vez estaba muy
elegante… recuerdo que tenía un títere
que le coloqué una corbata para
estar igual de presentables))… lo cual me decepciono porque tenía la cara
un poco tiesa, me quite el gorro de lana y mi pelo parecía cerdas de cepillo de 15 meses de uso y la ropa propia de quien se
va de viaje abrigado de ilusiones a secas , no pude más que lavarme las manos y
salir , cuando me senté ella ya había
pedido y me dijo que pidiera, mientras
ella comía una Lengua en salsa yo pedí carne asada ( la cual estaba dura y aparte
yo no puedo tragar rápido… tengo
estrecha la garganta ).
Al final ella acabó
primero que yo , que aún seguí lidiando con la carne mientras ella me
veía concentrada como comía
, por ende me desesperé cogí una
servilleta y de la manera más ordinaria la empaque arrugando la servilleta
contra la carne sacándole la grasa y
empapando totalmente la servilleta
y la guardé en la chaqueta, el tema que
tocamos al sentarnos en un pasto
sintético de un centro comercial fue las
canciones que nos hacían acordar del otro y concluimos en las de Fito
Páez con su
“Brillante sobre el mic” y “Fue amor” , las de Sui Generis y para ella
el Flaco Spinetta con su “Bajan”; mientras ella me contaba el amor de
Fabiana Cantilo con su carácter
fuerte y Fito Páez que
concluimos era una güeva al que hizo sufrir mucho pero que fue su carácter fuerte y la forma de ser
que levanto mucho a Fito e hizo componer canciones preciosas y a su vez revolvíamos esto con mis penas de amor por las cuales había
viajado y alzaba mi cabeza que
estaba agachada en los momentos que le contaba lo que me había pasado y la podía
ver a los ojos con una fuerza y con
una tranquilidad y la pensé
como una Fabiana Cantilo nacional… nacional y rola y loca y linda y
ella, y a la vez me intimidaba. Cuando dijo que al final ella le terminó y que el no le rogó más
y se fue de gira a Europa donde conoció
a Cecilia, yo sonreí… también esperando
a la mía, mi Cecilia; al acabar de contar
se paró y sonrió.
Caminamos un poco mas y nos sentamos a fumar un Boston cada uno,
ya que las veces que yo fumaba
ella me quitaba y terminábamos compartiendo , me dijo con cierta gracia que ya era bueno que por fin dejara de fumar los cigarrillos mentolados mientras botaba el
humo al otro lado de mi cara pero el viento lo llevaba a mí . Ese día terminó simple y sencillamente con un “chao, te cuidas”, ella sonriendo y riéndose a la distancia y yo agarrado de la puerta del
bus que me llevaba a Usme.
La última vez que
la vi
nos despedimos en el puente del transmilenio, ella me dijo “Ud. ya
está grandecito busque casa” yo la vi
con una sonrisa al fin puesta en mi cara
y me dio las espalda y caminó hacia la Nacional , yo caminaba por los lados de la 45 mientras el clima hacia simulacro de llover , y a medida que
caminaba en una ciudad para la cual yo
era primerizo sonreía mas
y mas largo como si hubiera llegado muy lejos … como si las
fuerzas regresaran, y esa cara se mantuvo hasta por la por la noche que ya tenía una habitación enorme, la cual sólo tenía un colchón, una cobija de león con olor
a guardado y mi mochila amarilla
que me hacía las veces de almohada en la calle
43 , en la zona de Park Way.
Me fui sin despedirme
dos días después de la vez del puente de
transmilenio, simplemente con un mensaje de texto corto que sólo decía “Ya me voy, estoy en el terminal... me regreso”,
ese día no había ya pasajes para Medellín en ninguna empresa y con lo que tenía igual no me hubiera alcanzado , hasta que un
hombre chiquito y barrigón de carácter
osco me dijo que me llevaba por lo que tenía
pero eso sí acomodado en el camarote, que no era más que una bodega con
un colchón, eso sí, más pequeña y con dos polizones mas … había una pequeña ventanilla de
10x10 centímetros por donde entraba un chorro de luz y de cielo que
nos refrescaba … no sé si mis dos polizones compañeros de viaje tendrían una satisfacción o era
la felicidad de haber conseguido viajar
y no aguantar frío en el terminal esa noche
hasta el otro día, pero cada
uno de nosotros veníamos con una sonrisa, yo sentía
que las fuerzas volvían y también que ella… Era mi Fabiana la que
me levantaba, mi Fabiana nacional… nacional y rola y loca y linda y
ella.
FitoPaez+FabianaCantilo en concierto
chimba de experiencia envidio tu valentía para aventurar
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