domingo, 4 de octubre de 2015

4/10/15

4+10+15

¿Sabes? El recuerdo más bonito que tengo es cuando te apoyabas en mi pecho, alzabas la mirada y sonreías.

Sabes que soy un anecdotario en el que escribiste, tachaste, pero que nunca borraste. Que la vez que saliste enfadada, te llevaste algo más que mi chaqueta y que me dejaste algo más que la cuenta de los dos a pagar.

Los recuerdos los escupo como si fueran mariposas, o Schmetterling (te gustaba como sonaba en Alemán) y ellos vuelan, polinizan, se reproducen y no mueren, ¿sabes por qué? porque el día que tu dijiste que habías llegado para que volviera a contar, lo lograste. Y no mueren porque viven cada vez que hago escuchar mi voz.


Me gustaba escucharte cantar mientras te perseguía el ritmo y al final no cantabas ni yo tocaba la guitarra y nos hacíamos eternos en una carcajada. Y fueron muchas  las que hubo, cuando me diste material para la comedia, cuando hablaba de los novios que recogen a las chicas en las Universidades y vos y yo éramos un par de punch line.

Recuerdo y los riego de la forma menos elaborada posible, para que  si algún día te pasas por aquí vengas  con tu manía de orden a ordenarlo y de paso a ponerme al frente de tu vida.

¿Te acuerdas la gripa de 1 mes que no quisiste ayudar a cuidar siendo la única culpable? Valió la pena cada estornudo al  verte siendo  cómplice del agua y  me dejabas sin entender quién daba vida a quién, yo sólo te pedía que no dejaras de cantar.

Cuántos cafés tuvimos que vivir hasta cruzar tus besos, cuántas horas  de mal sueño hasta que aceptaras salir, cuántos fracasos antes de ayer.


Hoy sólo invento tus recuerdos.

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