jueves, 15 de diciembre de 2011

Andres Caicedo

Una madrugada fue Danielito Bang el que me  encontró por allí tirado y me despertó  de mis profundos sentimientos.
-Aló, aló – me dijo, dándome pataditas-. Cómo vamos de abismo.
Me voltié y lo miré
-Todavía no toco fondo – le dije. A su lado estaba una mujer de blanco.
-Puede que no haya fondo –dijo Danielito.

No hay comentarios:

Publicar un comentario